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Un fotógrafo de bodas debe ser también alguien en el cual los clientes, en este caso los novios que se casan, alguien en el cual puedan confiar, y hay que ganárselo en muy poco tiempo, por lo que un recurso muy utilizado es hacer una preboda.

La preboda.

El fotógrafo hace una sesión de retrato de la pareja antes del enlace. Aparte de tener unas fotos de ellos juntos, es una forma de establecer una relación más cercana entre el fotógrafo de bodas y los fotografiados. En esta ocasión se suele elegir lugares atractivos y tranquilos, así la pareja se prepara para el día de la boda y no resulta tan fría la relación, y aparte, el fotógrafo puede dar unas directrices básicas de cara al día de la boda, cuando el fotógrafo les esté tomando las fotografías.

Justo antes de la boda.

Para causar buena imagen, al igual que en cualquier otro trabajo, es bueno que el fotógrafo llegue un poco antes de la hora acordada. También es bueno que el fotógrafo haya visitado, al ser posible los alrededores, la iglesia y la zona donde se harán las fotografías de la pareja. El fotógrafo de bodas también debería personarse en el lugar del banquete y preguntar al jefe de cocina o a algún camarero donde se va a realizar el banquete, que lugares son los mejores en la sala (ellos sabrán mejor, que ya lo conocen) y que tipo de iluminación tienen.

En casa de la novia / del novio.

El fotógrafo de bodas tiene que tener en cuenta que la novia está muy nerviosa, lo mismo con el novio, por lo que es aconsejable no agobiar desde el principio con excesivas fotos y poses. Trata de pasar desapercibido, aprovecha los objetos que van a utilizar, como los zapatos, el ramo de flores, el vestido de boda… también el bueno hablar con la novia para tratar de reducir los nervios y que se sienta cómoda y guapa.

De camino y la entrada a la iglesia.

El fotógrafo de bodas en este momento debe ser como un fotoperiodista, siempre delante, intuyendo por donde van a pasar, donde van a ir, cuales son los momentos más importantes y tener un buen lugar para colocarse, por ello la importancia de conocer el lugar de antemano. El fotógrafo de bodas tiene que tener en cuenta que hay mucha gente alrededor, y que la novia es la protagonista, pero también puede jugar con los planos, metiendo a los invitados en el encuadre, felicitandola, las expresiones, o jugar con la gente como punto de fuga hacia la pareja caminando.

La boda en la iglesia.

Una vez todos en su sitio el fotógrafo de bodas tiene la posibilidad moverse ya con más tranquilidad, colocar rápidamente los flashes y ponerse a disparar. La mayoría de las iglesias a partir de cierto tamaño tienen un piso superior. Si es posible subir, el fotógrafo de bodas puede tener unas buenas tomas desde arriba muy interesantes y de forma simple. El fotógrafo tiene que estar muy atento del momento clave para tomar las fotografías del “si quiero”, anillo, beso… Es bueno jugar con diferentes valores de plano y tiros de cámara, asi que muévete.

La salida de la iglesia.

Momento de barabunta donde el fotógrafo de bodas tiene que hacerse hueco entre la gente para así obtener una buena toma del momento justo al salir de la iglesia con los novios besándose y el arroz cayendo. Aquí recomiendo tomar las fotografías en ráfaga y desde un punto de vista por debajo de la altura de los ojos, y asegurar el encuadre con una toma muy abierta. Cuando ya la cosa se relaja es momento de hacer las fotografías con los invitados. El fotógrafo de bodas tiene que tener algo de picardía, ya que es la primera vez que establece contacto directo con los invitados, y eso va a repercutir directamente en la imagen. Antes de nada es importante buscar un buen lugar con una bonita luz y asegurarse de que, con el objetivo montado, entrarán todos los invitados en el encuadre.

Sesión con la pareja.

Aquí el fotógrafo de bodas se puede relajar y sacar la faceta más artística con los novios. Algunos fotógrafos de bodas ya tienen una serie de poses y estilos con los novios, eso está muy bien, pero combinado con un poco de improvisación nunca viene mal para tener un toque diferenciador a otras bodas. El fotógrafo de bodas puede empezar a sacar aquí los filtros especiales, jugar con texturas, realizar fotografias del entorno, pensando en algún posterior montaje… Es el momento de lucirse y sacar lo mejor del artista que llevas dentro.

Banquete y baile.

La ceremonia está ya acabando, los novios ya están algo cansados, es momento de relajarse. Trata de realizar tomas en todas las mesas antes de que sirvan la comida principal, ya que a la gente normalmente no le gusta que les fotografíen comiendo. Atento a los momentos importantes de los novios, y disfruta la fiesta.
En el momento del baile, el fotógrafo de bodas me recuerda al fotógrafo que va por los pubs por la noche, a diferencia de que ya conoces a todos los que hay. Utilizar flash de reyeno y hacer una medición de exposición al principio como referencia, y, a no ser que cambie la luz, ya tienes resuelto el momento. Solo tienes que hacer que la cámara hable por tí, la gente ya dará lo que buscas en cualquier momento. Y por último, los invitados han ido a divertirse, y el equipo fotográfico y las fotografías son de total responsabilidad del fotógrafo de bodas, por lo que cuidado que no caiga ningún líquido a la cámara. Sería una “…” si después de miles de fotografías tomadas el día más importante de los novios, se estropease todo el trabajo por una copa arrojada.

Por | 2017-02-27T23:57:46+00:00 septiembre 27th, 2014|Cómo hacer..., General|